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Río Ceballos. Como cada año, las aguas cloacales del IPEM 144 van al río.

A poco de iniciarse las clases, las aguas servidas del IPEM 144 Mariano Moreno cruzan la calle Salta y caen al río, después de que el pozo negro colapsa.

Río Ceballos. Como cada año, las aguas cloacales del IPEM 144 van al río.

A poco de iniciarse las clases, las aguas servidas del IPEM 144 Mariano Moreno cruzan la calle Salta y caen al río, después de que el pozo negro colapsa.

Viviana Gallardo tiene un kiosco al lado de la escuela, que a su vez está a metros de una plaza, dentro del Campo de Deportes Municipal, donde miles de chicos asisten día a día.

Cuenta que los alumnos, habituados al líquido contaminante, lo desparraman con su pisada por todos lados.

El olor nauseabundo obliga a algunos docentes a trasladar el dictado de clases al patio interno del establecimiento, porque cerca del pozo negro se torna insoportable.

También pasan por el lugar las madres que llevan a sus niños caminando al Jardín de Infantes Mariano Fragueiro, ubicado un par de cuadras hacia arriba.

El municipio cuenta con el Fodemep (Fondo para la Descentralización del Mantenimiento de Edificios Escolares Provinciales) que otorga el gobierno de la provincia, pero siempre transcurren varios días después del desborde de las cloacas, hasta que llaman al camión desagotador.

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